Extracto de la novela “Paraíso de los Suicidas” (*)
¿Crees que te voy a esperar todo el día? ¿Te vas a un tono, cojudo?… ¡Ponte la corvina y vámonos ya! – dijo el Rod Stuart desde el pequeño confortable de tres cuerpos que estaba cubierto por una descolorida cretona floreada. Sus rodillas rozaban con la mesa de centro y sus zapatos encajaban exactamente en el espacio que había entre el mueble y la mesita. Con un nudo de corbata descomunal apretándole el cuello y los ojillos cargados de ira, observaba al Burro entrar y salir por la puerta del comedor.
-¡Shhh!… ¡Estoy esperando que mi cocho salga del baño pues, huevón!
-¡Putasumadre, Burro! ¿Recién te vas a bañar?… ¡Cuándo no! ¡Siempre me cagas huevón!
-Ya me bañé hace rato, cojudo… ¡Lo que quiero es picarlo! Estoy buscando su billetera por todos lados pero creo que este pendejo la tiene adentro ¡Siempre me la cambia de sitio!… Es que yo primero lo pelo y después lo pico, pues…
-¡Avisa pues, huevón!… Anda hazle la guardia. No vaya a ser que te pierdas la oportunidad, Burrito…
-¡Shhh!… ¡Suave que mi vieja es mosca, cuñao!…
Rod, al igual que Burro y sus hermanos, estudiaron en el colegio parroquial. Habían terminado la secundaria hace tres años pero seguían pateando latas. Sus mamás, preocupadas, habían intimado recientemente através de una constante comunicación telefónica. Cada jueves rezaban hasta en lenguas tomadas de la mano en su grupo de oración, pidiéndole al Espíritu Santo, al Corazón de Jesús, a San Judas Tadeo, a San Martincito de Porres, a Santa Rosa de Lima y al Padre Urraca que les haga el milagrito de conseguirles un empleo.
-Con un trabajito los chicos tendrían la cabeza ocupada…
-No sé, hija, pero así como está la juventud hoy en día, es en el trabajo donde primero se pierden…
El papá de Rod fundó una empresa que fue pionera en la importación de artefactos electrodomésticos. Los gringos lo entrenaron para administrar la primera tienda del ramo en la avenida Manco Cápac. Esos fueron los mejores años de sus vidas. Nadie le creía cuando contaba que cuando era chiquito se lavaba los dientes con cepillo eléctrico. Dice que todo cambió cuando los americanos se fueron del país. A la compañía le cambiaron el nombre por otro que terminaba en sociedad anónima y, como era de esperarse, al poco tiempo se fue a la mierda. A su viejo no le quedó más remedio que irse a vender línea blanca al Centro y Sur Chico para seguir parando la olla.
Nunca más se le oyó amenazar a sus hijos con sacarles la mierda cada vez que hacían bulla mientras se echaba una siesta. Hasta llegaron a extrañar las calurosas tardes de verano cuando su padre les gritaba lisura y media dándose de manotazos en la espalda sudorosa para espantar a los zancudos. Lo que lo ponía de peor humor era que le hicieran notar las marcas rojas que le quedaban en la espalda. Hasta su mujer extrañaba las horas que pasaba a su lado espantándole los insectos con un periódico. Ahora pasaba la mayor parte del tiempo fuera de casa y las únicas noticias que tenía de él llegaban através de sus esporádicas llamadas telefónicas y de los impostergables giros que, religiosamente, enviaba cada quincena desde donde se encontrara.
-Ay, hermanita, desde que su papá está viajando el Cesitar me está sacando los pies del plato… -, contaba a la mamá del Rod.
César era su nombre de pila pero los muchachos en el barrio le habían visto un parecido al cantante y ese fue su mayor logro desde que terminó la secundaria. Sin la autoridad paterna Rod Stuart se le subió a su madre en la cabeza. Pero ese lunes se habían propuesto empezar una vida lejos de la esquina y de las malogradas. Walter Ramírez y César Castillo habían decidido cambiar de una vez por todas…
-Cuando consigan trabajo se van a poder comprar todas las cositas que les hace falta… ¡Esos blue jeans ya están para tirarlos a la basura!… Y esas zapatillas por poco caminan solas… Claro que, como buenos hijos, no deben olvidar de separar una parte para ayudar con el diario… Y para sus pasajes… Y para invitar a sus enamoradas al cine… ¡Uy!… ¡Cuántas cosas pueden hacer, hijitos!…
Habían escuchado tantas veces el discurso que terminaron aflojando por cansancio. Claro que jamás confiaron en salir de la pobreza con lo que les iban a pagar.
Hace dos años la mamá de Rod se lo llevó a comprar un par de zapatos, porque la hija de una de sus amigas del grupo de oración le pidió que fuera su pareja de promoción. Prácticamente tuvo que forzarlo a comprar en la zapatería Costa porque era el único lugar donde tenían crédito.
-¡Pero si están lindos, hijito!… ¡Con el pantalón marrón que te regaló tu papá te vas a ver churrísimo!…
-¡Mentira! ¡Estos zapatos de viejo me quedan horribles!… ¡No me gustan!… ¡Y ese pantalón también es de viejo y ni siquiera me queda bien…
-¿Pero no te he dicho que le voy a hacer unas pinzas? … Además, ¿quién se va a dar cuenta con el saco encima?… Si tú ya estás casi como tu papá… ¡Mira nomás esas espaldazas!…
-¿Espaldazas? ¿Qué tienen que ver las espaldas?… ¡El pantalón me queda corto y está ancho de la cintura, mamá!….
-¡Ay, pero qué cargoso eres, hijo!…
Todavía llevaba puestos los mismo zapatos y el mismo pantalón marrón que heredó del papá, preguntándose cómo había hecho la vieja para meter tantas cosas en un espacio tan reducido. Había contado más de una docena de figurillas de porcelana y una cantidad similar de ceniceros y florerillos de murano. Desde finales de los sesenta no faltaba en las paredes un sólo pariente enmarcado en pan de oro. Ni el viejo bodegón, ni el paisaje de almanaque suizo, ni la acuarela de un bote en el Titi-Caca con la firmota de un niño, ni el Corazón de Jesús, ni la Última Cena, ni la Bendición Papal ni la imitación de un gobelino con un vaquerazo lazando una res. Los tapetitos de hilo tejidos a croché debajo de cada uno de los adornos, las flores de tela, las frutas de cera, el elefante de porcelana con la trompa hacia arriba, por supuesto, un buda de marfil y una geisha de trapo amarillenta y desgastada. Mucha de la cristalería y de la porcelana en la vitrina fueron regalos de boda, que se habían quedado esperando una mejor oportunidad para ser estrenados. Lo mismo pasó con aquel juego de té que se quedó sin usar por falta de chocolate en el lonchecito por la primera comunión de Walter.
Desde allí podía percibir el agradable aroma a café con leche y pan caliente y la animada conversación de los hermanos del Burro desayunando en la cocina. El Burro había prometido prestarle un saco a escondidas de su padre a cambio de un nudo de corbata decente. Rod era todavía un niño cuando su papá le enseñó a hacer todos los nudos que un caballero debía conocer. Cuando estaba en primaria, cada viernes antes de misa, se ofrecía a anudar las corbatas a sus compañeros a cambio de un Sol. Arqueando una ceja como todo un experto colocó sobre la mesita de centro la corbata del Burro con un perfecto nudo inglés.
-¡Más grande fue el difunto! – les gritó semidesnudo el vecino de enfrente desde su balcón y les arrojó la colilla del cigarro.
-¡Tu may!…
-¡Mantenidos de mierda!…
-¡Pajero!…
Un elocuente portazo remeció el balcón cuando el chofer de un taxi pisó un charco a propósito y los empapó.
-¡La chucha que te parió serrano de mierda!
-¡Malparido!
-¡Puta madre, nos cagó ese huevón!
-¿Ahora, cómo mierda vamos a buscar chamba así?
-Ahorita se seca, compadre - dijo el Burro que estaba menos mojado.
-¡Huevón, mira cómo estoy yo!…
-Tienes barro en la ceja, cuñadito…
-¡No te rías, conchatumadre!… ¿Conseguiste plata?
-Para el pasaje…
-¿Cómo que para pasaje nomás? ¿No le ibas a pelar a tu cocho?
-Deja hablar pues, huevón…
-¡Habla pues, cojudo!
-Digo que para pasaje me dio mi vieja y mi cocho me soltó una luca nomás…
-¿O sea cuánto tienes huevonaso?
-Mil quinientos… ¿Y tú?
-¿No estamos quedando que me ibas a prestar?
-¿¿Quéee??…
-¿Por qué crees que te pregunto, cojudo? ¿Porque me preocupo por ti, huevonaso?
-¡Conchesumadre!… O sea, que no nos va a alcanzar ni para mierda…
-Cómprate un periódico para ver qué ha salido. De repente podemos ir lateando y compramos cigarros para el camino…
-¿Estás huevón?… Si El Comercio es carísimo, cojudo… Además, hoy lunes no sale ni mierda… Cómo se nota que nunca en tu vida has buscado chamba, compadre… ¿No sabes que los trabajos sólo salen los domingos?…
-¡Puta madre!… Si mi vieja compra El Comercio ya no tomamos desayuno, huevón… Mi cocho lee Ultima Hora pero, desde que viaja, en mi casa ya no compramos periódico.
-¡Ni cagando voy a gastar la plata del pasaje comprándome un estúpido periódico!…
-Ah, chucha, ¿te me sublevas?
-No voy a comprar un periódico…
-¿Y qué mierda vamos a hacer entonces, huevón?
-Vamos si quieres donde Manolete, que de hecho tiene el periódico de ayer…
-¡Mierda, Burro!… Y yo pensé que ya se te había sancochado el cerebro…
-¡Calla, cojudo!
-¿A quién le dices cojudo, ah? Y le aplicó un puñete en el hombro.
-¡No te juegues así, pues!
-¿Qué corte le hacemos caballerito?…
Preguntaba sólo por rutina porque ni bien los clientes depositaban el poto en la silla del peluquero quedaban atrapados en su almidonadísima manta remendada y les aplicaba de paporreta un corte convencional para caballero al estilo de los sesenta. Manolete y su socio sabían que su negocio se había convertido en la casa del jabonero por sus precios populares. Así que, con paciencia andina, esperaban que los pelucones del barrio sentaran cabeza y empezaran a hacerse el clásico corte para caballeros con regularidad. Y no se equivocaban porque, tarde o temprano, los melenudos terminaban desfilando por allí y salían oliendo a pura Glostora Lavanda.
-¿Qué hay, Manolete?
-¿Chambeando tan temprano?
-Desde las siete y treinta estamos atendiendo, caballerito… – contestó ceremonioso desde su parchado guardapolvo blanco.
-¿Le hacemos un corte para caballero, joven? – secundó su socio cajamarquino.
-Mañana vengo, Manolete… Ahora no tengo plata…
-Estamos buscando chamba, maestro… Si me liga algo regreso a darme una cortadita.
-Ya va siendo hora, joven… Ya va siendo hora… Con un buen corte para caballero se vería más presentable para buscar trabajo…
-¡Estamos misios, Manolete, no insistas!
-Queríamos preguntarle, maestro, si nos puede prestar un ratito la sección de empleos del Comercio del domingo.
-Está allí encima, joven… – contestó el socio que prefirió darles la espalda para continuar afilando su navaja en la manga de cuero.
-Ya pues, no te arañes tiíto, que es para ver las chambas nomás…
-Llévenselo nomás, jóvenes. Ojalá que consigan trabajo – dijo Manolete entregándoles un revoltijo de periódicos.
-¡Gracias, Manolete!
-¡Se pasó ‘pal culo usted, maestro!
-Me saludan a sus mamacitas y a sus señores padres, caballeritos…
En una banca del parque Túpac Amaru se quedaron con las páginas de empleos y dejaron que el viento se lleve el resto, lo que le vino a pelo a un desechable que, sin levantarse del piso, atajó de un manotazo varias páginas y se envolvió los pies para continuar durmiendo.
-Pásame una parte a mí pues, huevón…
-¿Acaso sabes leer, cojudo?
-¡Presta, oye, no seas idiota!
-¡Espera, espera, espera… Aquí hay chamba para ti, Burro, escucha: “MAESTRO PASTELERO, NECESITO…”, apúntate la dirección, compadrito…
-¡Concha tu madre, huevón! - le arranchó el diario furioso.
-¿Qué te pasa, maricón de mierda? – y de un salto lo cogió por el cuello, le torció el brazo y le dio un rodillazo entre las costillas.
-¡Ya pues, Rod… No jodas que me estás arrugando el saco, huevón!
Como el Burro era mucho más grande de un solo giro se libró de él.
- ¡No te juegues así, huevón!… ¡Pareces chiquillo, cojudo!
-¡Pasa nomás el periódico, sonsonazo!
-Toma, compadre y ya no jodas – le pasó algunas hojas asegurándose de quedarse con la mejor parte.
-Mira esta, cuñadito: IMPORTANTE EMPRESA, LÍDER EN EL RAMO, REQUIERE VENDEDORES…” – con mucha dificultad leyó el Rod.
-¿Qué requisitos piden?
-“Secundaria completa… De preferencia con estu…” – lee tú compadre que a mí se me cansa la vista.
-“… De preferencia con estudios superiores y movilidad propia…”, esta ni cagando, pues compadre – leyó con buena voz y de corrido mirando al Rod por sobre el hombro y continuó - “… MAS DE 100 VACANTES POR CAMPAÑA NAVIDEÑA…, para incrementar su staff, empresa líder en el mercado requiere de personal ejecutivo en ventas… Secundaria completa, no mayor de 35 años, ni menor de 21…” ¡Puta madre, todavía tenemos diecinueve, carajo!…
-Chequea alguna para vender artefactos. Eso da billete, compadre – dijo Rod, acordándose de su viejo.
-Es que no especifican lo que hay que vender… Sólo ponen empresa líder en el ramo y la conchasumadre…
-Sigue leyendo, compadre, algo tiene que haber…
-A ver, mira esta: ”IMPORTADORA DE PRODUCTOS DE RECONOCIDA CALIDAD INTERNACIONAL REQUIERE URGENTE 100 VENDEDORES PROFESIONALES PARA AGRESIVA CAMPAÑA DE VENTAS A NIVEL NACIONAL, Experiencia mínima cinco años…”
-¿Cinco años de experiencia en qué?
-¡Vendiendo, pues cojudo!
-Voltea la página nomás y sigue leyendo…
-En esta página no hay nada para nosotros. Mira los tremendos avisotes… ¡Nunca estaremos preparados para estos trabajos! – dijo el Burro desanimado mostrándole la página.
-¡Eso te crees tú que eres un pastelero y no piensas salir de esa mierda! En cambio yo sí creo que pronto voy a estar preparado para esas chambas, compadre!… Siempre hay que aspirar a más o ¿tú te crees que yo no quiero tener mi carrito como Betto? Para comprarme mi chamuco cuando me dé la gana… Y buena ropa y una tabla… ¿Sabes correr olas, compadre?… ¡Qué rico tener billete para disfrutar de la vida!
-No te hagas… Para comprar chanfle nomás quieres trabajar, ¿no huevón? ¡Qué drogadicto que eres!
-¡Qué tanto! ¡Si todo el mundo se pone en algo!… El que menos, trabaja para mantener su vicio… Con la mierda que te pagan ¿para qué te va a alcanzar?…
-Menos las mujeres, compadre… Esas huevonas sí trabajan para mantener a sus calatos…
-¡Ya están entrando poco a poco al juego las pendejas!… La gente chupa y se juerguea como mierda, compadre… ¡Es parte de la vida cotidiana, huevón!… Los jefes de nuestros viejos si no son alcohólicos, son pichicateros, compadre… Y sus empleados son otros borrachos, compadre… Sin contar con esos vagos de mierda que son pasteleros, peperos y jaraberos… El que menos está esperando mejorar su situación para computar peso… Ese es el único móvil del desarrollo, cuñao…
-Los únicos zanahorias que quedan son los chiquillos de primaria…
-Toda droga tiene su edad, loco… ¿Y qué me dices del terokal?
-Cierto, cuñadito, el que no se coquea se marihuanea y el que no se marihuanea chupa… ¡Y tarde o temprano todos se prenden! Y cuando terminan en el clinicón sus viejas le dicen a todo el mundo que sus hijos jalaban coca… Así… Como si se pituquearan… ¡Cómo saben las pendejas y se hacen las cojudas!… ¿No?… ¡Misios de mierda!… ¡Si se necesita un huevo de billete para adictearse a la coca, cuñao!…
-El Perú está estratificado de acuerdo a la manera en que se consume la droga, cuñadito: el campesino la mastica, el pueblo se la fuma y los bacanes se la jalan…
-…¡Y los gringos se la inyectan!
-Sí, cuñao. Hay algunos que se meten de todo compadre…
-Lo que pasa es que si no te metes alguito, al toque eres lorna y ya nadie quiere parar contigo… Y tú sabes que la fama de huevón te acompaña hasta la muerte…
-Por eso es que hasta los idiotas se malogran…
-Mi vieja cuando no toma su Diazepan se le ponen los pelos de punta, compadre… Es adicta, cojudo… Igualita está tu cocha, huevón… Y después se van todas blanditas a rezar ¿Quién entiende pues, compadre?… Y en la noche otra pepa para dormir. Un colerón, una pepa… Una buena noticia, otra pepa… A ellas se las venden sin receta y a nosotros nos hacen un chongo…
-¡Con las viejas sí que no te metas, huevón!… Mira, te voy a leer este aviso para que veas que en tu perra vida estarás preparado para esta chamba…
-¡A ver lee, huevón!
-Y sólo para vender, cojudo…
-¡Lee pues, idiota!
-VENDEDORES. IMPORTANTE LABORATORIO FARMACÉUTICO REQUIERE PERSONAL CALIFICADO DE AMBOS SEXOS… Requisitos: Por lo menos tres años de estudios en las universidades Lima, Pacífico o Católica y un mínimo de dos años de experiencia en el ramo. Movilidad propia indispensable. Enviar currículum vitae al apartado postal y la conchesumadre…”, escucha esto ahora: “Advertencia: las personas que no reúnan estos requisitos por favor abstenerse…” ¿Cuándo crees que estarás preparado para alguna chamba cómo ésta?… Tu currículum fácil lo escribes en una caja de fósforos y todavía te sobra espacio, huevón… ¡Estás alucinando, Rod, nunca estaremos preparados para algunas chambas!
-¡Ya te dije que tú no!… ¡Pero yo sí, pues!… En cualquier momento me pongo a estudiar y me meto en la universidad… Y ya tengo uno de los requisitos…
-¡Huevón! ¿No estás oyendo de qué universidades están pidiendo a la gente? ¿Cuántas lavadoras tiene que vender tu viejo para pagarte la del Pacífico o la de Lima? Y suponiendo que con mucho sacrificio te la pague, ¿vas a ir con ese pantalón remendado y con esos zapatos pezuñentos?… ¡Para que lo sepas, ninguna hembrita se te va a acercar si no tienes carro… ¡Tú alucinas, Rod! ¡Nunca tendremos esa oportunidad!… A no ser que nuestros viejos roben o se saquen la lotería pero trabajando honradamente jamás… ¿Pregunta nomás si aceptan gente del colegio parroquial de Magdalena?… ¡Cagados! ¿Ves?… ¡Estamos cagados Rod y recién estamos empezando, huevonaso!
-¿Crees que si hubiéramos postulado a la San Marcos hubiéramos tenido alguna oportunidad, cuñadito?
-¿En qué parte del periódico están pidiendo gente de San Marcos, imbécil? Si a esos nadie los quiere por misios y por terrucos… Tampoco quieren gente de la Villarreal, la San Martín o de la Gracilaso… Y para ser heladero, panadero o gasfitero tienes que haber nacido cholo, compadre…
-¡No puede ser que no haya nada para nosotros!…¡Algo tiene que haber, compadrito! A ver date una chequeada a los avisos más chiquitos – dijo el Rod todavía abrigando una esperanza.
-“Empresa transnacional requiere personal de ambos sexos para ser capacitado de acuerdo a las exigencias de su representada en el país. Únicos requisitos: Excelente presencia. Ser mayor de 18 años y haber concluido estudios de secundaria completa. NO SON VENTAS ¡Gane no menos de 500 dólares mensuales! Posibilidad de representación y capacitación en el extranjero. Tener pasaporte vigente es un requisito deseable, más no indispensable. Los candidatos deberán presentarse el lunes primero de agosto de 8.00 AM, a 2.00 PM en Julio C. Tello 1206 Lince.”
-Ese podría ser, cuñadito…
-Suena interesante, ¿no?
-Me suena, ¿ah?… Me suena…
-Tiene demasiado chamullo para ser verdad pero por algo hay que empezar…
-¡Qué chucha! ¡Hay que mandarnos nomás! ¡Chamba es chamba, Burrito!
-Además, Julio C. Tello está cerquita… Podemos ir y venir a lata…
-¡Claro! Así pasamos primero a comprarle un paco de yerba al Chira…
-¡Entonces al callejón de Cuzco se ha dicho, carajo!…
Llegaron cerca de la una de la tarde y se encontraron con una multitud que llevaba por lo menos tres horas esperado. Algunos en la cola habían agarrado tanta confianza, que la secretaria tenía que salir a cada rato a hacerlos callar. Ver tanta gente los tomó por sorpresa pero igual se pusieron en la fila donde muchos ya empezaban a desertar.
-¡Puta qué lecheros, cuñado!
-Buena voz haber llegado a esta hora… ¿Tienes chicle?
-¿Chicle? ¿De dónde, huevón?
-Por si acaso, siempre se pregunta, cojudo… No nos vayan a sentir el olor a yerba…
-¡Qué chucha!… ¡Todos son unos drogos!
La cola terminaba en una mesa donde tenían que inscribirse con una secretaria. Pero, antes de llegar, el Rod se resbaló y uno de sus zapatos salió volando y fue a parar debajo del escritorio de la otra secretaria. La chica, aguantando la risa, miró al Burro y ya estaba a punto de explotar en carcajadas, cuando el Rod se incorporó en el acto y le clavó una mirada tan asesina a la pobre que se puso seriecita. Después de recuperar su zapato el Rod se paro de nuevo en la cola y el Burro prefirió esperar hasta más tarde para burlarse del papelón. Cuando la chica terminó de tomarles los datos los mandó cortésmente de regreso a su sitio.
-¡Hay buenas hembritas, cuñado!
-Una que otra cholita despercudida…
-¡Puta madre, qué gringo eres, huevón!
-No soy gringo compadre…
-¿Entonces por qué choleas a la gente? ¿O es que eres un resentido social?
-Compadre, yo no seré gringo pero tampoco soy cholero, huevón… ¿Y a ti que te importa?
-Yo salto por esa gente ¿Y qué?
-Saltas por ellos porque eres un cholero de mierda, compadre…
-¿Y a ti qué chucha que a mí me gusten las cholas? ¿Ah?
-¡Ah! ¿Te gustan?
-Sí. Me gustan como mierda, compadre. Son patonas, tetonas y mejor si se dejan agarrar la papa…
-A mí sí que no me las des ni regaladas.
-Ya te quiero ver delante de una calatita, compadre… Además, a mí me gustan las mezcladitas, no las mamachas cuñao… Las achinaditas, las rellenitas…
-Bueno, cada uno tiene sus gustos compadre y hay que respetar… Ahora que lleguemos al barrio te presento a mi empleada, cuñado…
-¡Ya quisieras, misio de mierda, tener una empleada! Yo he tenido mis amas desde chiquito, huevonaso! Y cuando no se dejaban, mis tíos las regresaban con sus bultos a su pueblo…
-Todo el mundo ha tenido chola cuando era chiquito, cojudo. Te voy enseñar la foto que tengo con mi ama, compadre. Estaba mejor que tu vieja.
-¿No será tu verdadera madre, pavaso?
-¡Con mi vieja no te metas, maricón!
-¡Tranquilos, chicos! ¿Creen qué están en el barrio? Si los escuchan hablar así de hecho que los descalifican al toque… – los interrumpió una mulata buenamoza y bien acicalada.
-Disculpa, flaquita… ¿No has escuchado lo que dice esta bestia?
-Por lo menos le gustan las mujeres… ¿Y a ti?
-¡Esa pregunta, pues!… – respondió chupado el Rod.
-Negra, chola, blanca, china es lo de menos, chibolo. Lo importante es que te gusten las mujeres.
-Por su puesto que sí pues, flaca ¡Cómo no me van a gustar las mujeres! Lo que sí es verdad es que negra, chola, china o blanca consiguen chamba al toque.
-¡Ya te quisiera ver a ti buscando chamba de secretaria!
-¡Si yo fuera gerente te daría chamba al toque, mamacita! – intervino el Burro haciéndose el sirio.
-¿Y qué harías conmigo?
-¡Qué no haría, mamacita!
-¿Ves? Todos los hombres piensan en lo mismo, ¿no? Mira, yo no estoy buscando trabajo de puta, hijito… Además, para que lo sepas, para pituquear la oficina ahora hasta los chutos quieren una gringa y si no la consiguen le pasan la voz a una pelo pintado que viene recomendada por alguien… ¡Já!… ¡A mí me vas a decir, hijito!
-Y seguro que terminan brincándosela…
-¿Qué inteligente que es éste, no? – dijo clavándole una coqueta mirada al Burro y aprovechó para pasarle una uña por el brazo.
La conversación fue interrumpida por una empalagosa voz masculina que venía desde arriba. El sujeto tenía acento venezolano y con recargada amabilidad pedía por favor a los presentes que empezaran a subir y se ubicaran en unas sillas que habían colocado frente a una pantalla. La mayoría quedó de pie alrededor de una veintena de asientos.
-¿Si fueran tan amables los varones de cederle los asientos a las damas, por favor?
El Burro se levantó de su asiento al toque y llamó a la mulata, que se había quedado rezagada buscando el baño.
-¡Gracias! Eres un amor, flaquito – y al sentarse se apoyó suavemente en una de sus piernas. El Burro sintió que le hervía la cabeza.
-De nada, belleza – dijo con una tremenda erección y ya no pudo concentrarse en otra cosa que no fueran las tetas de la mulata.
-Esa jugadora está contigo, compadre… – le susurró piconaso el Rod.
-Por favor, hagan silencio y presten atención damas y caballeros… ¡¡He dicho silencio, señores!!… En primer lugar quiero pedirles disculpas por haberlos hecho esperar tanto rato… Estoy acabadico de bajar del avión que me trajo de Venezuela. Un inesperado retraso en el vuelo me retuvo y en el aeropuerto de Lima, desgraciadamente, me tocó pasar por todas las revisiones…
-¡Seguro que por atorrante!
-¡Dónde se ha visto a un huancaíno hablando como venezolano, compadre!
Un par de sujetos se levantaron aparatosamente de sus asientos y abandonaron el lugar lisureando a todo pulmón. El orador fingió ignorarlos pero igual perdió crédito ante el público que ahora lo observaba aguantándose la risa.
-…Lo más importante es que estamos juntos. Quizá dentro de poco uno de ustedes se encuentre en una situación similar… Ahora les pido que por favor guarden silencio y presten atención al film que vamos a proyectar a continuación…
Se fueron tantos que hasta quedaron asientos libres. La mulata jaló a su lado al Burro y el Rod se sentó detrás de ellos. Se trataba de un informe médico explícito sobre los casos más lamentables de cáncer de pulmón, paladar y laringe. La oferta de trabajo se extendía a todos los fumadores que estuvieran dispuestos a llevar un parche pegado en el brazo el tiempo que fuera necesario hasta que finalmente dejaran de fumar. El éxito obtenido con el experimento abriría la posibilidad de hacer giras dentro y fuera del país para promocionar las bondades del revolucionario producto. Los interesados deberían firmar ese mismo día un contrato, que podía anularse en el momento que el paciente lo requiera y bajo el cual podían empezar a percibir un sueldo de inmediato. Claro, existían algunos riesgos mínimos de los que poco a poco les irían explicando en las próximas sesiones.
Los dos amigos huyeron de ahí declarándose no fumadores temiendo que el parche los cure de fumar yerba. Como a media cuadra la mulata hacía señas para que se acerquen dando saltitos y agitando alborotadamente los brazos.
-Flaquitos, no sean malitos y denme una empujadita, pues… No sé qué le pasa a mi carro… Siempre prende al toque pero creo está un poquito frío… Ya, pues… No sean malitos. Si quieren después les doy una jaladita… ¿Para dónde van?
-A Magdalena…
-Yo me quedo en Jesús María pero los puedo dejar en la avenida Brasil para que tomen su micro ¿qué les parece?…
-Hay que ver si el carro prende primero – dijo el Rod entre dientes.
El carro prendió al toque porque era puro teatro nomás. La mulata se llamaba Magali y estaba buscando chamba desde que el marido la abandonó con sus dos hijitos. Pero con sus treinta y cinco, la pobre no tenía experiencia de trabajo y llevaba casi dos años buscando algo mientras su madre le cuidaba a los niños.
Magali tiraba su caña y conducía su viejo Volkswagen a toda velocidad con una sola mano, mientras que con la otra trataba de sintonizar radio Panamericana a todo volumen. En un ratito les contó que su marido vendía coca y que por eso siempre estaba rodeado de mujeres que se le regalaban todo el día.
-Mi marido se ha quitado a vivir con una pituca de San Antonio. A parte de la casa, lo único bueno que tiene la flacuchenta esa son los huecazos de la nariz… Lo que más me marca choro es que me haya cambiado por ese esqueleto… -, les decía palmeando su apetitosa y bien formada piernota.
Esperando que cambie la luz, Magali sacó un paquetito de su cartera y con sorprendente destreza se aplicó rápidamente un par de tiros con una uña, dejando cojudos a Rod y al Burro que aprovecharon para prenderse un troncho. Magali, como todo coquero con kilometraje, no fumó porque se ponía grave pero se aplicó un par de tiros más y no les invitó a pesar de su insistencia.
-Esta es para mí, nomás… Si quieren, en mi casa les invito un poquito… – dijo pasándose los dedos por los dientes.
Se detuvo frente a un chalet de dos plantas en el jirón Luzuriaga y los dejó pasar después de cerciorarse que no había nadie en el lugar. Era aparentemente una casa de familia con todos los muebles y artefactos de rigor pero cubiertos por unas sábanas blancas. Magali se quitó los zapatos, sacó una botella de Cartavio blanco de un aparador, bebió a pico un sorbo y les corrió la botella.
-Lo que les voy a invitar no creo que vuelvan a tener oportunidad de probarlo en su vida…
-Tú sí que te haces de rogar, ¿no?…
-¿Por qué lo dices?
-Porque hace rato estás que ofreces y nada…
-Francamente estoy en un dilema, chibolos, porque la situación la tengo arriba… Por favor, no se me ofendan, ¿ah?… Pero como no los conozco quisiera pedirles que salgan un ratito hasta que baje… Después les abro la puerta otra vez…
-¡Puta madre, Magali! ¿Por qué nos vamos a ofender? No hay problema… Ven Rod, vámonos…
Magali bajó con una latita como de vaselina y, al comprobar para su sorpresa que contenía un polvillo viscoso de color marrón, al toque se desanimaron.
-¡Eso no es coca!… ¿Crees qué somos cojudos? – dijo el Rod recuperando su lugar en el grupo.
-Tienes razón. No es coca y yo nunca hablo con cojudos, chiquillo – contestó clavándole la mirada al Burro, que se chupó todito.
-¿Entonces qué es?- preguntaron en coro.
-Es brown sugar de muy buena calidad…
-¿La de los Rolling Stones? – preguntó el Burro.
-Opio pues, huevón…
-Es heroína… ¿Quieren probar?
-¿Tú qué nos recomiendas? – quiso saber el Burro.
-Que deberían experimentar…
-Muy bien… ¿Y cómo se hace?
-Uf, de un montón de formas pero les recomiendo que se la jalen por la ñata como si fuera coca. Es un poquito más gruesita pero entra igualito…
La loca Magali salió dos veces de la casa para computar más vaina. Ya eran cerca de las cuatro de la mañana cuando los dos amigos regresaban caminando por la avenida Brasil. El Burro no pudo dar cuenta de lo sucedido cuando se quedó a solas con Magali pero Rod Stuart tuvo que esperar más de una hora en la calle a que le abrieran la puerta la segunda vez que lo mandaron a comprar trago.


