(*) Extracto de la novela “Paraíso de los Suicidas”
… Los trabajadores de La Química regresan hoy a su centro de trabajo para reintegrarse a sus labores… Quiero aprovechar la oportunidad, Gonzalo, para destacar la excelente labor realizada por nuestra unidad móvil que en todo momento estuvo presente siguiendo paso a paso los pormenores del hecho luctuoso que llegó, a través de nuestra red de microondas, a nuestros televidentes en todo el Perú. También queremos informar que aún no se ha precisado a cuánto ascendería el monto del rescate que los secuestradores exigieron a la familia del joven empresario… Existe gran discreción en el manejo de la información por parte del personal de la policía de investigaciones, Gonzalo…
(TV) -Mónica, ¿tú crees que… -rapidito nomás para no demorar a los trabajadores que ya están con la hora- podrías preguntarles a los que pasan por allí si saben algo acerca del monto del rescate?…
(TV) -Como te repito, Gonzalo, ha sido imposible establecer una cifra… Pero a ver, pues… Nos encontramos con dos jóvenes que tal vez puedan darnos alguna información…
(TV) -Bueno, yo este…, o sea que por lo que he escuchado desde ayer… es que fueron doscientos mil dólares… Es lo que yo he escuchado, nomás, yo en realidad no sé nada, ¿ah?…
(TV) -¡Jah!… Serán dos millones, dirás… Mire señorita, lo que pasa es que por aquí nadie sabe nada y eso no es justo porque como trabajador uno se merece estar bien informado…
(TV) -Señorita…, señorita… ¿puedo mandarle saludos a mi mamá?…
(TV) -Como verás, Gonzalo, existen demasiadas versiones…
(TV) -Gracias, Mónica… Nosotros ya regresamos con más detalles en vivo y en directo desde el Paseo de la República después de la pausa comercial…
-¿A quién chucha le importa cuánto pagaron?… ¿Y quiénes son ese par de cojudos que se ponen a pelear por televisión?… ¡Lo que quiero saber es cómo está el señor Müller, Mirna, Carlita… Que estaba embarazada la pobrecita, carajo!… ¡De eso no dicen nada desconsiderados de mierda!… ¿Cuánto pagó la familia? ¿Eso es lo único que les interesa?… ¿Ah?
Renato apagó el televisor al toque con el control remoto desde su cama. Lo internaron en la clínica después del ataque de nervios que sufrió el día del asalto y se la había pasado durmiendo las últimas veinticuatro horas. Los médicos decían que ya estaba bien pero preferían que se quede el resto de la semana en observación.
-Tenemos que practicarle otros exámenes… No podemos descuidamos, señora… Un golpe en la cabeza podría tener consecuencias serias si no se mantiene al paciente en observación… -, le dijo un médico a su abuela mientras firmaba no sé cuántos papeles para la compañía de seguros…
Era un poco más de las siete de la mañana cuando la enfermara lo despertó descorriendo las cortinas y lo mandó derechito a la ducha.
-Apúrate, gordito… Levántate rápido que ahorita a las ocho llega tu visita… Ya están ahí abajo esperando… Ponte guapo para que te vean bien chévere…
Y dicho esto, la mujer arregló la habitación en un abrir y cerrar de ojos. Hasta hizo que le trajeran un par de butacas de cuero de la oficina del director. Una vez que estuvo bien bañado, peinado y afeitado al ras, el gordo se sentó ansioso a esperar a sus compañeros de trabajo.
… Seguro que se viene toda la gente de ventas… Aunque no creo, ¿ah?… Los han hecho chambear como si nada… ¡Además, todos son una mierda!… ¡Puta madre! ¡Pero qué huevón para desmayarme, carajo!… ¿Dónde se ha visto que a Rambo le dé un ataque de nervios? Mejor es que nadie venga a verme… Ya me jodí… ¿Qué estarán hablando todos estos conchesumadres de mí?… De hecho que he quedado como un cabro desmayándome como una hembrita… ¡Pero qué imbécil!… ¡La cagaste, Renatito… La cagaste bien feo, huevón!… ¡Así no se portan los hombres, estúpido…
-¡Buenos días, mi amor!… ¿Cómo ha amanecido hoy, mi papacito lindo?… ¿Sabes que todas las enfermeras están como loquitas por ti?… En especial la gringuita al pomo de la recepción que me ha dicho que eres un churro… ¡Ay, para qué te dije!… Ni se te ocurra meterte con la chica ¿ah?… ¡Quién sabe de qué familia vendrá la pobre!… Es que mírate, eres todo un churro, mi amor… Con esos ojazos verdes que le has sacado a la familia del nono… No te creas, ¿ah?… Por donde pasaba el viejo rompía corazones…
Así entró de súper optimista doña Rosita con los brazos inmensamente abiertos, oliendo riquísimo a perfume caro y le plantó unos sonoros besotes que dejaron marcas de lápiz labial importado en cada cachete del gordo.
-¡Hola, mamina!… - dijo engriéndose y dejándose apretar por ella como cuando era niño y feliz de la vida la saludó con un beso.
-¡Todo el personal aquí se siente orgulloso de atender a un héroe, mi hijito!
-…
-¿Acaso no lo sabes?… Si todo el mundo lo comenta… ¡Ay, hijito!… ¡Hasta ha salido en los diarios!… ¡Pero si eres el héroe del momento!… De no ser por ti, la policía nunca se hubiera enterado y sólo Dios sabe cual hubiera sido el fin de todo… Quizás hasta los hubieran matado… ¡Pobrecitos!… -dijo santiguándose y añadió- Anoche escuché por televisión que los iban a torturar antes de pedir el rescate, fíjate tú los desalmados… ¡Pero gracias a ti se enteró todo el mundo y los bandidos tuvieron que huir y no pudieron hacerles daño!…
-…
-¡De no ser por ti, quién sabe si estuvieran vivos!…
-Tampoco exageres pues, mamina…
-¿Pero qué tonterías dices, muchacho? Si desde ayer la clínica está llena de periodistas que quieren entrevistarte… Pero eso sí, la compañía no quiere que te molesten ni que estés prestando declaraciones hasta que ordenes bien tus ideas… Dicen que es por tu propia seguridad… ¡Y hoy mismo vienen los gerentes para darte las gracias en persona! … ¿Y adivina qué?… ¡Parece que te van a dar una recompensa!… También van a venir de la televisión… ¡Qué emocionante, hijito!
-¿La televisión?… ¿Aquí?…
-¿Por qué crees qué me he puesto tan elegante, ah? ¡Para salir en la tele, pues!
-Tu siempre estás elegante mamina…
-Ay, no seas adulón… Te repito que todos van ha estar aquí… ¡Aprovecha tus quince minutos, sonsito! – y tocándose de nervios le pellizcó la barbilla a su nieto.
-¡Yo no quiero salir en televisión, mamina!… ¡Qué vergüenza!… ¿Qué voy a decir?… Además, ¿a quiénes te refieres cuándo dices que todos van a estar aquí?… ¿Quiénes son los que van a venir? Con el papelón que he hecho no tengo ganas de ver a nadie, mamina!…
-¡No seas chupado y déjate de falsas modestias, oye, que vas a parecer un chuncho!… Muéstrales tu personalidad… Tú que eres tan bien plantado te vas a ver divino frente a las cámaras… ¡No seas sonso!… ¡Aprovecha y lúcete! ¿Quién sabe si te descubre un productor y te sacan en una telenovela?…¿Ah?… Muchos han empezado así nomás… No hay nada de qué avergonzarse… A ver… – sacó un pañuelito blanco de la cartera y lo humedeció un poco con la punta de la lengua para borrar las marcas de colorete que le había dejado a su nieto en las mejillas y lo guardó de nuevo rapidito para poder contemplarlo- ¡Ay, cómo se nota que en tu trabajo te estiman, papito! -dijo volviendo a su monólogo- Todas las chicas de La Química están como locas por saber de ti… El teléfono no a parado de sonar desde que estás internado… Mirna y Carlita te adoran… ¡No te digo qué eres un héroe!… Además, el padre Román y la gente de la parroquia, que gracias a la contribución de hombres santos como tu abuelito muy pronto la tendremos, ahí nomás, a una cuadrita de la casa para que yo no tenga que caminar, te van a estar mirando por la tele… Y tú no quieres dejarme mal delante de ellos, ¿no?… Así que vamos… Apúrate y ponte rapidito el pijama de seda de tu abuelito… ¡Mira qué bien planchadito te lo he dejado!…
-¿Cómo están Mirna y Carlita, mamina?… No sale nada de ellas en la tele… -dijo el gordo obediente poniéndose el saco.
-Es que estás atrasado veinticuatro horas, mi amor… Ya te pondrás al día.
-¿Pero cómo están ellas?
-Al principio estaban asustadísimas, ya te imaginarás… A la pobre Carlita la tiraron del carro de un empujón ¡No hay derecho!… ¡Tan decente y tan guapa la chica con sus ojitos azules!… Gracias a Dios que no le pasó nada al bebe…
-¿La tiraron del carro? ¡No te creo mamina! ¡Qué desgraciados!
-¡Unos malvados, hijito!… A propósito, ella está aquí también. Creo que hoy día le dan de alta… Más tardecito, si quieres, podemos ir a verla. Pero peor fue lo de Mirna, oye. La pobre muchacha está muerta de vergüenza… Dicen que hasta la han mandado de vacaciones a Miami…
-¿Por qué?… ¿Qué le pasó?
-Ay, hijo… Verdad que tú has estado dormido… ¡La vergüenza que le han hecho pasar a la pobre chica!… ¡Qué lisura! ¡Ojalá agarren pronto a esos desgraciados!
-¿Qué?… ¿Todavía no los capturan? ¿Qué fue lo qué pasó, mamina? ¡Cuéntame!
-¡Ay, hijito!… A la pobre muchacha la sacaron por la televisión y en todos los diarios ¡Con los senos al aire!… ¡Medio mundo la ha visto así!… Pero su papá, que es un hombre decente, dice que le va a meter juicio a toda la prensa… ¡No hay derecho!… ¡Una muchacha de familia expuesta de esa manera!…
-¡No te creo!… ¿Y por qué salió así?
-Porque así la abandonaron esos degenerados… ¡En pleno mercado de Magdalena y a la luz del día dejaron a la pobrecita sin sostén delante de todos esos cholos mañosos!… La policía dice que los cholos vivos hicieron eso para distraer la atención y ganar tiempo… ¡No te imaginas el daño que le han hecho a la pobre chica!
-De repente un productor ya le echó el ojo y le ofrecen chamba como vedette…
-¡Tú sí que no hables así, hijito!… ¡Todo el mundo se está burlando de la pobre chica! Ten un poquito más de compasión y decencia como corresponde, por favor…
-Disculpa, mamina, no pude aguantarme…
De pronto, dos empleados irrumpieron en la habitación y sin decir palabra colocaron un par de arreglos florales cerca de la cabecera de la cama mientras que otros dos, en corbata y mangas de camisa, instalaban hábilmente unos reflectores que encendieron al toque dejando a todos medio ciegos por un instante. En un ratito la habitación comenzó a calentarse y ya Renato estaba empapadito de sudor con el pijama de seda. Acto seguido, entró una gordita curvilínea bien emperifollada y con paso firme atravesó el grupo de enfermeras curiosas que cuchicheaban bloqueando la entrada de la habitación y sin decir nada, se lanzó con sus manos suaves, de una manicura perfecta, a maquillar a Renato que de puro chupado no dijo esta boca es mía. Doña Rosita, feliz de la vida, lo miraba orgullosa imaginando a su nieto convertido en un galán de telenovela.
… ¡Ay, lo lindo que se vería en la tele al lado de Pilar Brescia!…
Cuando todo estuvo listo entraron en la habitación el gerente de ventas, el gerente de personal y un séquito de empleados de La Química en un despliegue de movimientos sincronizados que tal parece que habían estado ensayando la coreografía. Ñato de risa también entró Héctor Blades, acompañado de las secretarias mejor plantadas de la empresa, recontra maquilladas y luciendo el uniforme nuevo que todavía nadie había estrenado. Entre besitos, abrazos, felicitaciones y fotografías la compañía le entregó a Renato un galardón en reconocimiento a su valor, un pasaje aéreo para dos personas a cualquier ciudad del interior del país, un sobre con dos sueldos íntegros que lo autorizaban para irse al toque de vacaciones y un cheque de gerencia con un bono extraordinario. Los únicos reporteros autorizados a estar presentes eran dos empleados responsables de la revista interna de la compañía, que en la portada del siguiente número publicaría la fotografía del gordo recibiendo su chequezaso. Doña Rosita llegó a juntar hasta cien ejemplares de ese número, que luego se encargó de redistribuir cuidadosamente entre quienes quería impresionar por todo lo que le quedó de vida.
-En realidad creo que no merezco tanta atención… – hizo una pausa, se pasó la lengua al rededor de los labios, tragó saliva y continuó dirigiéndose ceremoniosamente al gerente de personal – ¿Señor Graham, sería usted tan amable de girar este cheque a nombre del señor Raúl Cavaza?… Francamente, si no fuera por él, jamás me hubiera sentido en el compromiso de ir a presentarme en la oficina del señor Müller… – dijo con solemnidad y dejando cojudo a todo el mundo le devolvió el cheque.
-Eso mismo es lo que nos preguntamos todos… ¿Qué andaba haciendo Renato Machiavello en el piso de la Gerencia General? – disparó con mirada inquisitiva Héctor Blades con la intención de fulminarlo en el acto.
Después que Renato terminó de contar lo que pasó la noche de vísperas de Fiestas Patrias las enfermeras tuvieron que entrar a pedirle a todos que por favor se retiren y lo dejen descansar. El gordo, con los nervios de punta, no pudo soportar tanta emoción y antes de volver a desmayarse alcanzó a decir que reiteraba su intención de donar íntegro su cheque al viejo del almacén. Ahora sí que no sólo para su abuela, sino para el resto del mundo, Renato se convirtió en un santo.
-Igualito a mi viejo, que Dios lo tenga en su gloria… Igualito a su nono… -, dijo santiguándose y con el pechito henchido de orgullo lo tapó con la colcha hasta el cuello y abandonó la habitación en puntillas secándose las lágrimas con su pañuelito blanco.

