(*) Extracto de la novela “Paraíso de los Suicidas”
Sólo Lalo insistía, oculto entre los árboles del parque Kennedy, marginal, igualito al Escopeta los fines de semana. Usaba el cabello demasiado largo para pasar desapercibido, unos blue jeans que él mismo había roto por las rodillas, camiseta negra y muñequeras de cuero. Ahora tenía que correrse no sólo de los municipales sino de la gente de APDAYC. Sus días estaban contados…
-¡Qué chucha! Yo me quito… Ya me estoy cagando de hambre y de frío…
Caminaba toreando a la multitud que salía del cine Pacífico cuando el delicioso olor del café expreso lo alcanzó entre las mesas del Haití. No tenía ni un chico en el bolsillo. Pero ya no añoraba las buenas épocas de la Química. Tampoco quería recordar que alguna vez las chicas no se pasaban de largo, ignorándolo. Sabía que Marita lo quería pero sospechaba que terminaría abandonándolo.
-Con su pesimismo y su malhumor arruinaba los pocos momentos que pasábamos juntos. Hace tiempo que había dejado de ir a la universidad y me engañaba diciéndome que estaba arreglando su traslado… Es que en San Marcos con tanta propaganda terrorista y tantos recesos ni siquiera completaba un ciclo por año ¡No sé cómo lo soportabas, Lalito! Una vez quise escuchar una cátedra y no pudimos terminar porque fuimos interrumpidos varias veces por los simpatizantes del MRTA, de Sendero Luminoso y los partidos de izquierda radical… Algunos entraron con pasamontañas y todo, ¿ah?… Y seguro que en su casa los esperaban con su lonchecito caliente… Lalo me contó que al final se la pasaban correteando a los profesores exigiendo o suplicando que les tomen otro examen sustitutorio… Y nadie los expulsaba, ¿ah?… ¡Pobre Lalo! Ahora entiendo por qué preferías ambulantear a quedarte pateando latas… ¡Claro!… Era mejor que quedarse chupando en las cantinas que están en los alrededores de la universidad… Por eso me engañabas, ¿no?… ¡Te daba vergüenza reconocer que te habías equivocado!…
Ya no estaba cómodo en la pensión. No sólo por la abierta hostilidad de don Alfonso, sino porque el ambiente había cambiado demasiado. Maqui y Fernando dejaron los estudios y se regresaron a Chiclayo a vender carros en el negocio de la familia. Junior se había llenado de hijos y levantó un primer piso en la invasión Antares, y Henry, se casó con una sueca que conoció en Sacsayhumán y se fue a Europa. El único conocido que le quedaba era el cholo Santos, que ya no hablaba con nadie porque todo el tiempo estaba estudiando, concentrado exclusivamente en terminar la secundaria en la nocturna, desde que el Kontiki se volcó en la puerta de la casa. Una madrugada, mientras la gigantesca nave de junco era conducida en un remolcador hasta el puerto del Callao, una de las amarras se soltó y el coloso fue a estrellarse justamente contra la pared de su cuarto. Santos, que en ese momento soñaba que estaba buceando, lo tomó como una señal y se convenció para siempre que su destino estaba en el mar.
-De pronto sentí la primera explosión… ¡La tierra tembló, hermano! Aún no me había recuperado, cuando otra detonación reventó las ventanas del edificio El Pacífico y los vidrios se vinieron abajo… ¡La gente se cortó, compadre! … Nos cagábamos del pánico… Un humo negro nos envolvió y empezamos a correr como locos… Por la avenida Larco era igualito… Nadie entendía lo que estaba pasando, compadre. Un culo de gente sangraba por la nariz y por los oídos ¡Qué loco! Y los que se desplomaban eran pisoteados por la turba… ¡Compadre! A otros los atropellaban los conductores desorientados. Nadie se explicaba lo que estaba pasando… Hasta que un apagón la coronó… Ya no pudimos ver nada. Así que saqué mi pañuelo -porque me estaba sangrando la nariz- y corrí en dirección opuesta a la muchedumbre… ¡Ya no, ya! Cuando llegué a la esquina con Tarata, compadre, me quedé petrificado… ¡Cuñadito! Un tremendo incendio estaba devorándose un multifamiliar… ¡Pobrecita la gente, compadre!… Hasta se tiraban por las ventanas… Todo era humo y polvo… Entonces, una buena parte del edificio se vino abajo pero el esqueleto siguió prendido… El griterío de los heridos y de la gente reclamando a sus seres queridos venía de todas partes… ¡Te alocaban, cuñado! La calle estaba llenecita de cuerpos tirados en el suelo ¡En mi vida pensé ver algo así! ¡Qué horrible, compadre!… ¡Me lloraban como mierda ojos!.. Pero lo peor era ese olor a carne quemada… ¡Era insoportable, mi hermano!… Lo último que recuerdo, cuñadito, es el sonido de las sirenas y la luz de los helicópteros aterrizando entre el humo y la penumbra… ¡Nunca me olvidaré de esa vaina, compadre!…
-¡Coche bomba! ¡Coche bomba!…
-¡Malditos! …
-¡Claudita!… ¿Dónde estás hijita?… ¡Contéstame, por favor!
-¡Mamá! ¡Mamá!…
-¡Desalmados!…
-¡Esto no tiene nombre, señora!…
-¡Dios mío, todo se está incendiando!…
-¡Corran!…¡Va a explotar otra bomba!…
-¿Qué vamos a hacer?…
-¡Adónde vamos a vivir!…
-¡Todas nuestras cosas se están quemando, joven!…
-¡Ten piedad, Señor, no nos castigues así!…
-¿César? ¿Cesítar?…
-¡Mi pierna! ¡Mi pierna!… ¡Mamá, mi pierna! …
-¡Carmela! ¡Carmela!…
-¿Papá? ¿Señora, ha visto a mi papá?…
-¡Hijos de puta! ¿Porqué no dan la cara, desgraciados?…
-¡Una ambulancia! ¡Necesito una ambulancia!…
-¿Está muerto? ¡Mi papá! ¡Mi papito está muerto!…
-¡Mi mano! ¡No tengo mi mano!…
-¿Amor?… ¡Contéstame!
-¡Desgraciados! ¡Malditos!…
-¡Justicia, señor Presidente! ¡Queremos justicia!…
-¡Asesinos! ¡Asesinos!…
-Aquí está su piernita de mi hijita, señor… ¡Llévenla ahorita al Casimiro Ulloa, por favor!…
-¡Resiste!… ¡Resiste, amorcito, ya vienen!…
-¡Mi hijita sólo tenía dos años!…
-¡Por favor, tranquilícense señora! Déjenos trabajar
-¡Estamos aquí para ayudarlos!…
-Ya le dije, señora, que no puede pasar…
-¡Tengo que entrar! ¡Usted no entiende! ¡Allí están mis cosas!…
-¡Aquí! ¡Por favor, aquí!… ¡Mi mamá se muere, señor!…
-¡Un coche bomba! ¡Ha sido un coche bomba!…
-¡Tranquilícese señorita que ya todo está bajo control!…
-¡Mi papá está solito arriba!…
-¡Que los maten! ¡Que los maten!…
-¡Terrucos de mierda!…
-¡Justicia, señor Presidente!…
-¡Pena de muerte para los terroristas!
-¿Qué va a ser de nosotros ahora?…
-¡Miren!… ¡Arriba todavía hay más gente!…
-¡Se están tirando!…
-¡Por favor!… ¡Que alguien haga algo!…


