(*) Extracto de la Novela “Paraíso de los Suicidas”
… Y tiraba para gordito. Desde que tenía nueve años le crece una sombra de barba que le llegaba hasta el pecho. La chapa se la pusieron en el colegio porque el desgraciado tenía tanto pelo por todo el cuerpo que alguien dijo que tenía que comprarse un short de educación física dos tallas más grandes. Para colmo era vanidoso y a cada rato sacaba un trinche para levantarse un tupido afro que usaba desde primero de media. Su pasatiempo favorito era pasar mostacillas por horas con la música a todo volumen. El muy cabrito tenía los brazos llenos de pulseritas y con orgullo se colgaba en el cuello sus mejores trabajos. Algunos lo jodían por andar tan acicalado pero a mí me llegaba, porque el Potón tenía buena onda y no se hacía paltas por nada ¡Ah!… ¡Mi pata del alma!… ¡Todavía me parece escuchar su silbido provocador desde mi ventana!…
-El sol está buenísimo… Ojalá hoy no se llene la playa, compadre… Una calentadita y te juego paletas – me dijo exprimiendo la última gota de Rayito de Sol que nos quedaba en el tubo.
-Esta playa se está maleando, huevón. Con razón que la gente se está yendo para el sur. Aquí en la Costa Verde se están quedando los misios…
-No digas eso que me palteas, compadre… Todavía queda buena gente.
-Lo que importa es lo que traen en la cartera. Ahora la voz es quitarse para El Silencio, cuñao.
-¡Los culitos que debe haber por allá!…
-Pero sin una caña estamos cagados, huevón.
-¡Conchasumadre! Si mi viejo me soltara el carro estaríamos mandándonos hasta allá los fines de semana, cojudo…
-¿Quieres que te den el carro los sábados? Con lo malogrado que eres será para que te saques la mierda, huevón.
-¿Tú que hablas, peperaso? ¿Ya te olvidaste de quién fue la idea de meterse a correr tabla en tres jarabes y doce Optalidones? ¡Por tu culpa se nos fue la única tabla que teníamos, maricón!
-¡Casi me ahogo, huevón!… Además, esa nota me duró como tres días y todos se dieron cuenta en mi casa.
-Sí, claro. Pero al día siguiente estabas pidiendo que me saque las Lexotán de mi viejo ¿Ya no te acuerdas, huevón? ¿Y cuando te choreaste las Mandrax del cuarto de mi tía y me echaron la culpa?
-¡Ya!… ¡Ya!… ¡Córtala, compadre! ¿Para eso fumas?… ¡Pastelero de mierda!
-¡Mira quién habla! Yo no vivo a la vuelta del Fuerte Apache, cojudo… Vas a ver que ni bien lleguemos arriba me vas a batir un mixto en el malecón…
-¡Qué bueno sería poder irse a fumar a otra parte!… Si tuviera mi cañita bajaríamos otra vez a la playa bañaditos a fumarnos un burraso viendo el sunset…
-¡Sí, huevón!
-Y cada vez que nos pare la policía poder mandarlos a la mierda…
-¡No, huevón! Mejor que eso. Les refriego en la cara la tarjeta del general que mi viejo me dio para las emergencias. Una llamadita del General y se van a afeitar auquénidos a la puna…
-¡Sí, compadre!
-¡Lo que es tener billete! ¿No cojudo?
-¡Lo que es ser hijo de militar!
-Pero yo ni cagando sería milico.
-Pero la pasan bien, huevón.
-Conozco un huevo de patas que están allí sólo para mantener el vicio.
-¡Igualito pasa con los tombos, compadre! Un huevón con uniforme te allana igualito que un choro.
-A mí me llega al pincho que me den órdenes…
-Sí, compadre. No entiendo esa huevada de hacer los caprichos de un cojudo porque tiene galones…
-A mí nada que ver con los uniformes… Prefiero ser pobre, cuñao.
-Por eso quiero hacer billete lo más rápido posible, compadre. Para retirarme forradazo a los treinta y cinco años…
-¡La voz es jubilarse máximo a los cuarenta! Con un par de casotas y un hembrón que me cache todo el día…
-¿Y no quieres tener calatos?
-¡Claro! Pero un par de mujercitas porque si son machos segurito salen a mí y me dejan vacío el botiquín.
-Yo quiero una parejita para tenerlos bien vestiditos con sus zapatillitas Nike y sus Oshkosh.
-Es importante escoger bien a la hembrita con la que te vas a casar, cuñadito… No sólo tiene que estar buenaza, también tiene que ser una buena ama de casa… Nosotros, huevón, somos caso perdido… Nuestros hijos tienen que salir a sus madres…
-¡Sí, compadre!
-Tienen que ser blanquitas…
-¿No dicen que carne blanca aunque sea de hombre?
-¡Eso dirá tu viejo, cojudo!
-¡No te juegues así, huevón!
-Yo me tengo que casar con alguien que tenga billete. En eso le doy toda la razón a mi vieja, huevón…
-Jamás me alucino casado con una chola.
-Claro, pues. Se sobreentiende que tenemos que ir mejorando la raza ¿no?… ¡Qué horrible sería tener un calato trinchudo y con un culo morado impresentable!
-¡Yo lo mato!… ¡Si me sale así por mi madrecita que lo ahogo, carajo!
-No lo firmas y se acabó, cuñao.
-Además, la cosa es que tu hembrita esté bien rica para que se ponga su tanguita chiquitita y jamonearse con ella por la orilla para sacarle pica a todo el mundo…
-¡Por supuesto, compadre!
-¿Cómo alucinas a tu hembrita?
-¡Puta madre! Altita, respingadita, de pelo clarito pero no muy gringa, ¿ah?… Las muy gringas me llegan al pincho, cuñado. No me gustan las cagaleche.
-¡Aj! A mí tampoco, cojudo. Se les notan bien feo las venas de las tetas.
-De hecho que tenemos que levantarlas en otro barrio, huevón.
-Mínimo del otro lado de la Brasil o por Javier Prado. Allá casi no hay cholos, cuñao. Y, si los hay, ya no se les nota tanto el mote.
-Como a tu vieja…
-¿Qué té pasa, conchatumadre? ¡Con mi vieja no te metas, huevón!
-No te acomplejes, compadre… Es una broma. Tienes razón en preocuparte por el billete porque a nosotros todavía nos a va a tomar un tiempito poder hacerlo.
-¿Ves? ¡Eso es lo más importante! Los viejos de tu hembrita deben de tener billete sino no vale la pena, cojudo. Con un suegro bien forrado te paras rapidito.
-Alucina que te monte un negocio…
-¡Claro!
-Alucina que te ponga a vender carros importados. BMWs, Ferraris, Maserattis…
-Con un taller de la conchasumadre al lado…
-…Y llegar todos los días en resaquita a las once de la mañana a carajear un rato a tus cholos y de un sólo queco levantarte a la secretaria, que está que se caga por ti, llevártela a almorzar al Costa Verde y después de tirártela, regresas a chambear un par horitas, nomás…
-¡Qué paja, compadre!
-¡Riquísimo, huevón! ¡Ah! Eso sí. Con tu falso en el bolsillo…
-¡Y de la mejor calidad pues, compadre!…
-Ni bien te levantas, te metes un burraso de colombiana y un par de rayas en bandeja de plata.
-¡Puta! ¡Ya quiero tener esa edad!
-¡Shhh!… ¡No grites, imbécil!… Las hembritas no tienen que enterarse de nada pues, huevón… Se supone que tenemos billete… ¡Se nos caga el plan pues, cojudo!
-¡Ya sé, huevón!
-Eso dices pero siempre la cagas, compadre…
-¿De qué me echas la culpa ahora, huevón?
-¿No te das cuenta que ya pareces maricón con tus collarcitos, compadre? ¿Quieres que te confundan con un jipeado de la avenida Larco? ¿Ah? Lo peor es que me cagas a mí también, compadre. En esa nota nunca vamos a conseguir una hembrita que valga la pena…
-¡Puta que eres un malagradecido de mierda, huevonaso! ¿Ya te olvidaste que yo soy el que consigue las hembritas? ¿Ah? ¡Huevón!
-No es eso, Potón. Lo que digo es que es momento de cambiar. Hay que planificar. Empezar a abrirnos camino para alcanzar una meta, huevón…
-¡Puta, cuñao! ¡Ya estás igualito a tu vieja!…
-¡Es que es verdad, Potón!… Tanto pacharaquerío termina cagándote… Imagínate, cojudo, acabar casado con una pacha y tener que chambear el resto de tu vida para mantenerla.
-¡No, por favor! ¡Qué horrible!
-Te has fijado que en las reuniones algunos patas te dicen todos chupados: “…te presento a mi señora…” ¡Y es un guanaco, compadre! Y al toque te preguntas, ¿qué hace este tipo tan bien plantado con un adefesio? ¡Debe ser un castigo de Dios por andar pacharaqueando, cojudo!.
-¡Qué miedo! ¡No sigas, compadre!…
-¡Y yo tengo un jale increíble para esas huevonas!…
-¡No te sales tú solito, huevón!… ¡Mejor cállate y tomemos sol un ratito…
-Yo le dije a Eunice que invitara a ese chico…
-Ojalá que vaya con esa camisa roja que le queda… ¡Hmmm!…
-“Ustedes no nos hagan nada y nosotros tampoco les haremos nada”…,
gritó un chibolo huevón y al toque les caímos encima y les desmantelamos
el campamento…
-¡Glacial, helados! ¡Glacial, helados!…
-¡Papa rellena!… ¡Papa rellena, joven!…
-¿Señora, señora? ¿Está bien helada la Inca Cola?…
-¡Calla pacharaco! ¡Ya me contaron que anoche te vieron comiéndote un
lomo saltado en la chingana de Punta Hermosa con la cojuda que salió
calata en Equus!
-¿Y tú, picón? ¡Anda chorearle plata a tu viejo y no jodas!
-¡Sánguches de pollo! ¡Sánguches de pollo con su mayonesa!
-¡Barquillo, barquillo! ¡Barquillo, señorita!
-¡Qué tal ola, cuñado!
-¡Puta, compadre, mira cómo el mar se lleva las cosas de las hembritas!
-¡Conchasumadre! Con esos culitos yo al toque las ayudo…
-¡Allí viene otra!
-¡Que tal olón cuñadito!
-¡Mirella! ¡Mirella!… Flaquito, por favor no seas malito pásale la voz a esa
chica…
-(ALTAVOZ) ¡Inca Cola, la bebida de sabor nacional da la hora en todo el
Perú!…
-¿Sabes de lo que me he dado cuenta, compadre?
-¿De qué tu vieja es hombre?
-¡No huevón! ¡De que los patas miran a los patas! ¿Por qué será, ah?
-Puta, qué maricón este conchesumadre…
-¡Puta, qué tal culo, compadre!
-¡Qué abusiva!
-¡Chicles, cigarrillos! ¡Cigarrillos, cigarrillos!
-¡A mi izquierda, a mi izquierda!… ¡Miren cómo ese negro se echa el
bronceador en los talones!…
-¡Marcianos, marcianos! ¡Marcianos de pura fruta casero, si no le gusta, no
me lo paga!
-¡Bola! ¡Bola, flaquita! ¡Pásame por favor la bolita!
-¡Sorry!
-¡Cerveza helada! ¡Cerveza helada! ¡Cerveza helada, señorita!
-¡Helados Donofrio, helados!
-¡Pellejito de chancho, caballero! ¡Directo de La Habana llegó el pellejito de
chancho! ¡Pruebe el verdadero sabor cubano!
-¿Flaquita, me pueden cuidar un ratito las cosas?
-¡Mierda! ¿Qué apesta?
-Agua de zanahoria con rábano…
-¡Juega, pues idiota!
-La próxima no te la devuelvo, ¿ah?
-¡Loco, una pitada!
-(ALTAVOZ) Recuerde que los niños se entretienen removiendo la arena…
-¡Vámonos al agua, compadre!
-¡Sí, compadre! ¡Ya me cansé de escuchar huevadas!
Partimos la carrera hasta el mar pisando las toallas de todo el mundo y nos montamos en las olas.
-¡De puta madre, compadre!
-¡Esta es la felicidad!
-¡Toda mi vida quisiera vivir cerca del mar!
-¡Yo también!
-¿Un partidito de paletas? – propuso al rato Potón cansado de tragar arena.
-¡Se impone, compadre! Voy a secarme las manos…
-¡Betto!… ¡Potón! … – escuchamos unas voces desde el Pavotito.
-¡Es el Sobaco!…
-¡Qué lecheros! ¡Llegaron los tiros, compadre!
-¡No jodas, Betto! ¡Hemos venido a hacer deporte y no a juerguearnos!
-No seas estúpido, Potón, sólo saludamos y regresamos a seguir jugando…
En una mesa cerca de la baranda, el Sobaco y los mellizos de San Felipe se tomaban unas chelas y nosotros, chorreando agua con arena, agarramos un par de sillas y nos unimos al grupo. Uno de los mellizos se cubría la cara con su pañuelo.
-¿Qué te pasa, compadrito? – le pregunté preocupado.
-¡La muela! – con las justas le entendí al huevón.
-¡Qué rico! En un ratito me doy una zambullida – interrumpió el Sobaco al vernos empapaditos y con la intención de cambiar de tema.
-¡Te vas a cagar, compadre! ¡El sol te va a inflamar el cachete! – insistió Potón.
-¡No me lo psicoseen al hombre, pues!… Que estamos de boleto desde las seis de la tarde de ayer… Ahorita nomás se le ha hinchado la cara…
-¡Mierda! Ya les vi toda la pinta de la amanecida.
-¿Qué?… ¿Se nota? – preguntó el cínico del Sobaco.
-En el sobaco, compadre… – intervino el Potón, virulento, tapándose la nariz.
-Payaso eres, ¿no?, conchatumadre…
-No te piques, Sobaquín…
-Hemos venido por un rato, nomás – lo interrumpió el otro mellizo- Es que tengo yerbita para vender – agregó bajando la voz.
-¡Para variar! Ya me preguntaba qué hace tanto murciélago en la playa ¿Y de cuánto tienes? – se interesó el Potón.
-¡Lo que tú quieras, compadre! – contestó el otro detrás de su pañuelo.
-¿Compramos una luca a medias?
-¡Puta madre, Potón! ¿No te dije que dejé mi plata en la casa?
-Arriba me pagas o me la quedo toda… – me contestó tomándose un vaso lleno al hilo.
-¡Guarda! ¡Guarda, chibolo! ¿Por qué discuten esas huevadas aquí? ¿Quieren que nos caiga encima la mancada? Y si tienes sed, cómprate tu cerveza y no seas gorrero pues, Potón – dijo Sobaco arrojando el concho de cerveza violentamente al tablado.
-¡Cómo te acaloras, Sobaquín!
-No le hagas caso y sírvete otro, huevón – invitó el otro mellizo – Lo que pasa es que este cojudo no tiene buenos modales porque en su familia siempre han estado de guardia… ¡Nadie ha tenido tiempo para enseñarle algo a esta bestia! – sirvió otro vaso hasta el tope y se lo alcanzó al Potón.
-Gracias, compadrito.
-¿Ya ves? ¡Por las huevas me has hecho pasarles la voz a estos misios de mierda! – continuó renegando Sobaco.
-No jodas, Sobaco… Tú sabes que nosotros somos buenos compras… Por las huevas te arrebatas, ¿no compadre?
-¡Me llega al pincho que te mandes así sabiendo que cualquiera puede ser un sapo!- dijo clavándole una mirada maldita a un par de adolescentes que al toque se cambiaron de mesa- ¡Puta, chiquillos, ustedes parecen nuevos!
-¿Te pones así por un vasito de cerveza?
-Es que no hay efectivo y estamos en recurso, compadrito… ¡Entiende!… Con las justas hemos hecho la última chancha para comprar unas cervezas y con concha te secas mi vaso.
-Así es, cufuñafaditos, queremos recursearnos para unos cevichongos…
-¡Necesitamos un levante, pues! – volvió a interrumpir el Sobaco que ahora me guiña el ojo y se me acerca – Por si acaso, todavía me quedan algunos mogras para la ventana. Si alguien quiere avísame pero solapa pues, carajo.
-Voy por el billete, mellizo… Acompáñame, Betto -me dijo el Potón haciéndose el misterioso y se bebió todito lo que le sirvió el mellizo al hilo.
-¡Les compramos y nos abrimos, cojudo! Esta gente está con roche, Betto… Si los rayas les caen encima nos jodemos por pateros.
-¡No seas cabro, Potón! ¿Qué nos va a pasar? Vamos a tomarnos unas chelas con ellos porque el Sobaco ya quiere dispararse unos tiritos.
-¡Si tú quieres, quédate!… Ese Sobaco es un salado ¿Ya te olvidaste que nos metieron presos la última vez que le compramos vaina?
-Nos agarraron porque te pusiste demás, cojudo.
-Cómo sea, Betto. Yo les compro y me quito.
-¡Un par de chelas nomás, pues!
-¿Tienes plata, huevón?… Si al Sobaco no le compras un quete no te va soltar ni un vasito de cerveza y menos un tiro ¿No estás viendo cómo se araña el cojudo?
-Eso será contigo, huevón.
-No sé, compadre, pero yo no quiero coquearme. Ni cagando me voy a comer otra cana por las huevas.
-Entonces anda y compra tu marihuana solo, huevón ¿Para qué voy a ir yo?
-Entonces, espérame, que ya regreso.
Cuando cayeron las primeras sombras quedaban apenas tres grupos aislados y una que otra pareja de arrechos se hacían los dormidos aguardando la noche. Terminamos el último partidito de paletas y fuimos a darnos un chapuzón antes que oscureciera por completo.
-¡Esta es la mejor hora para bañarse, compadre!
-El agua está tibiecita y nadie está meando a tu costado…
-Mañana somos los primeros tirando dedo en la bajada de Productores.
-Ni cagando vengo por aquí en domingo, cuñado. Prefiero quedarme en mi casa viendo tele.
-Puta, me había olvidado, compadre. Domingo es día del pueblo y la playita se transforma en el Parque de Las Leyendas.
-¡Pura llama, hermano!
-Lo peor es que no se puede jugar paletas; la orilla se llena de chiquillos cagones que se la pasan llevando y trayendo agüita y los guanacos en la parte de atrás siempre organizan su campeonato interprovincial.
-¡Y vale todo, compadre! Porque los mates van con todo y paleta a la cara.
-¡Ni tomar sol se puede, huevón! Se ponen a jugar fulbito encima de uno con una pelota que ya parece globo… Pero nunca te dan, ¿ah? Esa gente domina su bola a pezuñazo limpio…
-Pero igual te tienen noico y te llenan de arena, huevón. Además, con tanto choro no puedes separarte de tus cosas ni para pedirle fósforos a la hembrita de al lado, compadre…
-No te olvides de los ollones de comida que te cagan el ambiente, cuñao. Ni comparación con el olor a aceitito de coco de las hembritas los días de semana.
-Los domingos la voz es irse a la Herradura…
-¡Ni eso, cojudo!… Toda la masa chorrillana baja con derecho, huevón…
-Pero esa gente no se chanta hasta el fondo…
-Ah, bueno. Hasta Las Gaviotas no entran porque allí siempre hay una impenetrable barrera de desprecio que no se atreven a cruzar…
-Sí, pero ese espacio es cada vez más reducido, compadre…
-Todo el mundo se quita para el Sur los domingos…
-Por eso te digo que ahora la voz es el Sur pues, cojudo…
-La costa Verde se ha ido a la mierda… Los coliformes salen a la orilla a tomar sol y hasta se secan las patas con tu toalla…
-Me acuerdo que un domingo por la tarde bajé a tomar unas chelas con un pata ¿y sabes a quienes vimos desde lejos?
-No. ¿A quiénes?
-¡Al Alan y al chino Coco, huevón! Estaban haciéndole el punto a un par de pacharacones…
-¿El Alan? No jodas, huevón… ¿Y quién es el chino Coco?…
-Es un cholo gordito con el pelo quemado que baja de Barranco. Las hembritas prefieren decirle “chino” para no admitir que paran con cholos… Es el típico playero que se gana a la gente porque tira paletas nomás…
-¿Y qué hacían con esas pachas?…
-Paseaban por la orilla con su pacharaca de la mano…
-¿Estarían borrachazos?
-No sé. Pero al otro día le pregunté al chino Coco dónde estuvo el domingo y el palero me dijo que se había quitado al Silencio con unas hembritas de Valle Hermoso… ¡Imagínate, huevón!… ¿Venir a pituquearse conmigo? ¿Quién se habrá creído el Cahuide ese?…
-¡Que se vaya a huevear a las hembritas y no joda!
-¡Y vive en un callejón, compadre!
-No importa. Cuando se enteren que es un misio ninguna le vuelve a hablar… Ya vas a ver…
-Espérate que termine el verano nomás y se lo encuentren en Larco con su ropa huachafaza de invierno. Sin su ropa de baño choreada de Chicama. Lateando, porque se compró un salchipapas con la plata del pasaje…
-¡Claro! Y los cholos se ponen amarillos en invierno, compadre. De hecho que le tiran perro…
-Si el huevón es de los insistentes, hasta se gana su quechi en la ceja…
-¡Las hembritas son unas mierdas, compadre!
-¡Sí, huevón!
-¡Ya me cago de frío, compadre!
-Yo también, cojudo. Mejor vamos saliendo…
Emprendimos la marcha y cerca de uno de los chorros notamos que cuatro pájaros fruteros agarraban a golpes a una chiquilla semidesnuda, que forcejeaba tratando de liberarse. El Potón les metió un sonoro carajo pero los chiquillos siguieron como si nada ¿Qué cosa? Eso sí que nos llegó al pincho. Así que empezamos a tirarles piedritas para asustarlos. Pero los pirañitas de mierda agarraron unos rocones y nos bombardearon. Estuvimos un rato intercambiando proyectiles hasta que los arbustos engulleron a los mataperros. La chiquilla se acomodó la ropa en silencio, recogió su mochila vacía y aún sollozando continuó subiendo y desapareció también en la negrura.
-¿Puedes creer eso, cuñao?
-¿Crees que arriba no habrá otros conchasumadres que se quieran brincar a la cholita?
-Esa llega a su casa violada por lo menos tres veces al día…
-¡Hay que apurarnos, huevón! No vaya ser que a nosotros también nos cuadren.
-¡No seas chivato! ¿Quién nos va a asaltar a nosotros?
-Cualquiera, compadre, cualquiera…
-¿No estás viendo cómo se corren los chiquillos?
-¡Nos respondieron, cojudo!…
-¡A los chiquillos se les reduce al toque!… ¿O tienes miedo que tres pirañitas te rompan el culo? ¿Ah? ¡Rosquete!
-¡Ya te quiero ver con los chiquillos que me encontré la otra vez!
-¡T’as huevón! ¡A mí ningún chiquillo me neutraliza!…
-¡No tienes una puta idea, compadre!… Era una mancha de pirañitas, que apestando a pichi y todo, nos apuntaron con sus hondas directo en el ojo… “¿Dónde está la merca, carajo?… ¡Saquen la merca, mierdas!…”, gritaban igualito que los rayas y nos rebuscaron toditito el carro, carajo.
-¿Cuándo fue eso?
-¡Ya te conté, huevón! Fue la misma noche que nos mandamos con Polo y Morales hasta Renovación.
-¿Cuándo has estado en Renovación, mentiroso?
-Fue cuando la mamá del Polo, vieja conchasumadre de mierda, nos tiró a la calle en pleno toque de queda.
-Pero nunca me contaste que se habían ido hasta Renova…
-¡Puta madre! Ya eran como las ocho de la noche, compadre, y Polo se robó la camioneta de su mamá para ir a computar más a Renovación.
-¿Y por qué se fueron hasta allá?
-Porque el Polo se pone cargoso, compadre… Insistió en que conocía a una tía que le vendía peso, además, nos dijo que el sitio era tranquilazo y atracamos… Ni bien llegamos se estacionó a mitad de una calle oscura y se bajó solito el huevonaso. “Ya vengo…”, nos dijo como si se metiera a la casa de su hembrita…
-¡Recontra armado ese conchesumadre!
-¡Sí, compadre!… Ya se estaba demorando un culo cuando unos pirañas abrieron las puertas de la camioneta de un patadón.
-¡No me habías contado eso, cojudo! ¿Qué hicieron?
-¡Ni mierda! Nos quedamos fríos mirando cómo rebuscaban el carro igual que la policía… Pero justo llegó el Polo y arrancó en primera. Entonces aprovechamos que los chiquillos se paltearon y los bajamos de la camioneta a puntazos. Algunos se tiraban solitos a la pista y se sacaban la mierda… Más tarde tuve que arrastrarme por la avenida Brasil, tipo ranger, para llegar a mi casa… ¡Puta madre! ¡La noica me duró varios días, huevón!
-¡Una mierda esa vieja para hacerles eso!
-Es que el angustiado del Polo se escapó con toque de queda a seguir fumando y nos dejó solitos… Y cuando su mamá nos preguntó por él nos mandó a la calle de puro asada.
-¡Han podido morir, compadrito! Esos cachacos están que se cagan por disparar una bala, huevón…
-La cojuda nos dio un par de fundas de almohada para que las usemos como banderas blancas y todavía la maldita nos dijo que tengamos cuidado y nos tiró la puerta en el culo.
-¡Si hasta con salvoconducto te queman, compadre! ¿No escuchas los balazos todas las noches, cojudo?¿O crees que son tiros al aire nomás? ¡Una mierda esa vieja!… ¡Los han podido matar, Potón!
-O dejarnos tuertos, compadre…
-¡Pero qué huevones para mandarse hasta Renova de noche!
-¿Huevones? Avesados dirás… Cualquiera no va a esas horas, compadre…
-¡A mí no me vas a decir cómo es eso, cojudaso! ¡Yo he estado un culo de veces en el mismo llonja y a pata, huevón!…
-¡Ah, chucha! ¡Me maleteas al toque! ¿Cuándo has ido tú a Renova, palero?
-¡Huevón!… He ido de madrugada, con toque de queda y hasta en patrullero. Me acuerdo una vez que me tiré la pera con el gordo Pachón y, lateando nomás, llegamos hasta La Victoria… Y por las puras huevas se nos ocurrió ir a computar pay a Renovación… Ni siquiera habíamos fumado, ni teníamos ganas…
-¿Y como qué hora era más o menos?
-Serían las tres y media o cuatro de la tarde.
-¡Ah!… ¡De día, nomás! A esa hora es tranquilito…
-¿Tranquilito, huevón? Renova no es tranquilito a ninguna hora y menos a pie. Desde el cine Odeón ya te están cuadrando los pasteleros. El Pachón me dijo todo canchero que no empelote a nadie… Que no hay que empelotar a los paseros porque te delatas de huevón… Que hay que caminar tranquilo, con seguridad, como si conocieras a la tía del llonja… Pero la verdad es que ya teníamos encima más de ocho angustiados preguntándonos “… cuánto, cuánto, cuánto…” Pero nos metimos de frente al callejón sin contestarles ni mierda. Pero en la puerta, compadre, nos cruzamos con un negro cojo con una mirada asesina que casi nos hace dudar. Pero el Pachón me dijo al toque: “Tú sígueme, nomás, cuñadito…” Y desde el fondo una negra gorda, con una tina llena de quetes, nos gritó con voz de corneta vieja: “Con uniforme no, ¿ah?… ¡Con uniforme nadie me entra al callejón!”…
-¡No jodas! ¿Y cómo cuántos pacos tendría la negra?
-Tenía un culo de ferros rebalsándose en una tina de plástico… “¡No me maleen el callejón, pues!… ¡Escolares, no!… ¡Escolares no!… ¡Váyanse, oye!…”, seguía la negra conchesumadre y el cojo aprovechó el pánico para acercarse todo ayayero. Pero nosotros igualito nos seguimos de largo…
-¡Conchasumadre! ¿Y entonces?
-Con el griterío empezaron a abrirse todas las puertas de los jatos… ¡Puta madre, Potón! Todos eran fumaderos, compadre… Igualito que en la película el Regreso de los Muertos Vivientes número dos… Con efectos de humo y todo… Alucina que en un cuarto había un montón de negros tirados en la tierra con una negra… El pajero del Pachón se quedó mirando hasta que le metieron un cuadre por sapo… Pero él como si las huevas, ¿ah?…
-Es que ese huevón es grandote.
-Entonces, salió la tía Pini y nos salvó la vida, huevón…
-¿La conocías?
-No, todavía… Pero la negra sacó la cara por mí, Potón. “¿Qué mierda te pasa con mi gente, carajo?…” Y en sayonaras y minifalda se le cuadró toda achoradasa a la otra tía. Y me dijo: “Pasa nomás, sobrino… No le hagas caso a esa chancha de mierda…” y nos metió a su cuarto. “Ya te voy a ver llorando cuando te caigan los rayas por chibolera, so puta de mierda…”, le gritó piconaza la gorda con esa voz de corneta.
-“¡Calla, chancha de mierda, ya quisieras ser chuchumeca!…”, al toque le contestó la negra Pini que - de paso – tenía buenas patas…
-¡Mierda! ¿Y la gente qué decía?
-¡Nada, compadre! Era un asunto entre las tías y los fumones no se meten porque salen perdiendo. Compadre, el que menos estaba fumando o vendiendo. Los chiquillos harapientos fumaban pasta delante de sus viejas. Eso te impresiona, huevón… Pero me hice el cojudo, nomás…
-¡Seguro que esos fueron los que quisieron cuadrarnos!…
-Puede ser, compadre… Esos chibolos son maleadazos…
-Esos no llegan a grandes…
-Llegan… Pero hasta las huevas…
-¿Y cómo salieron del llonja?
-Estaba que me cagaba de miedo. Pero la tía Pini nos mandó con un par de sobrinos que estaban fumando atrás en su corral y nos fuimos escoltados por un par de negrazos hasta la Manco Cápac, Potón…
-¡Puta, pero qué lecheros!
-¡Lecherazos! Pero el cojo de la puerta nos movió una ceja y de hecho se la está guardando para la próxima.
-Renovación es alucinante, compadre, y eso que yo no llegué hasta el mismo llonja…
-Puta. Allá sí que no vuelvo, Potón…
Casi llegando a Armendáriz, nos pasaron la voz a gritos de un Volkswagen amarillo. Al toque reconocimos al antipático del Sobaco y nos trepamos al carro felices de la vida ¡Qué suerte!
-¡Ustedes sí que son playeros!
-¡Puta, chibolos! ¿Van a ser las ocho y recién están subiendo?
-¿Y ustedes se fueron de largo?
-Nos quedamos chupando en la Herradura, compadre.
-Trepamos unas coquerasas y este conchesumadre las acaba de bajar en el túnel de la Herradura… ¡Eres una mierda, Sobaco!
-¡Putas de mierda, huevón! ¡Que vayan a vivir a la conchesumadre!
-¡Una mierda este huevón!
-¿Quieres quedarte aquí nomás, Potón?
-Tranquilo, Sobaquín…
-¿Y tu hermano, mellizo? No me digas que también lo tiraste en el túnel.
-¡No, huevón!… Está cagado con la muela y tuvimos que dejarlo en la casa, compadre.
-¡No te dije, huevón!
Sobaco estaba borracho y hacía rugir el motor al máximo. En el asiento delantero el mellizo subió el volumen de la radio y arrancamos hecho un pedo.
♫♫ Nobody’s gonna take my car…
I’m gonna race it to the ground… ♫♫
El velocímetro marcaba ochenta cuando doblamos la curva de Las Cascadas y el Sobaco perdió el control del volante.
♫♫ I’m gonna break the speed of sound…
Oh, it’s a killing machine,
It’s got everything…♫♫
El carro se tambaleó de derecha a izquierda y por algunos segundos, interminables, tuvimos tiempo de pensar de qué lado nos volcaríamos.
♫♫ like a driving power
Big fat tires and everything…
I love it, I need it, I feel it… ♫♫
Nos dimos por lo menos tres vueltas de campana. Sentí clarito cómo el carro rebotaba y sacaba chispas de la pista. En una de esas perdimos fuerza y el auto se arrastró de costado. De milagro se detuvo al borde del precipicio… Un milímetro más y caíamos sobre el Costa Verde…
♫♫ Yeah, it’s a wild hurricane…
All right, hold tight
I’m a Highway Star… ♫♫
Insistía ileso el conchesumadre de Ian Gillian.
Sobaco perdió el conocimiento. El mellizo tenía sangre por toda la cara. La botella de Pomalca se hizo mierda. Todo el carro apestaba a trago y los quetes de vaina aparecieron regados por todos lados.
-¿Potón?… ¿Compadrito?… ¡Contéstame, Potón!…
-¡Conchesumadre!… Nos cagó este borracho de mierda…
-¿Te puedes mover?¿Crees que tengas algún hueso roto?
-No compadre. Creo que estoy bien…
-¡Yo también, cojudo!
-¡Sobaco!… ¡Mellizo!
-¡Mellizo!… ¡Sobaco!
-¡Puta, compadre, estos huevones están muertos!
-¡Conchasumadre! ¡Si están muertos viene la policía y nos cagamos, compadre! ¡Mira como está el trago y la coca por todos lados, cojudo!
-¡María Auxiliadora, virgencita linda, tú me has salvado!
-¡Déjate de cojudeces, Potón! ¡Apúrate que nos vamos!
Con una mano me sujeté fuerte de la ventana del copiloto y logré sacar medio cuerpo afuera a pesar que el polvo no me dejaba ver nada. El mellizo empezó a quejarse pero todavía estaba inconsciente. Me enteré que el Sobaco también estaba vivo cuando tuve que pisarle el hombro y parte del rostro para darme impulso y salir del carro. Estuve en la pista de un salto. Intenté abrir la puerta con todas mis fuerzas pero no pude. Así que el Potón tuvo que hacer lo mismo para salir.
La bajada estaba desierta. Ni un solo carro había pasado todavía. El viento comenzó a llevarse los quetes volando por la pista. Recogimos rápidamente los que estaban a mano. La luz de un carro aproximándose nos obligó a escapar cerro arriba. Después de varias caídas logramos llegar al malecón Cisneros y desde allí vimos cómo unos patas levantaron el Volkswagen y trataban de abrir las puertas. Las voces de los socorristas llegaban clarito hasta nosotros pero, por suerte, a nadie se le ocurrió relacionarnos con el incidente. Estuvimos por un buen rato como sonámbulos mirando hacia abajo.
-¡Un par de tiros! – le propuse al Potón.
-¡Vamos a jalarnos toda la coca que nos entre en la ñata, compadre! ¡Hoy hemos vuelto a nacer, cojudo! ¡Hoy me emborracho hasta morir! – y el huevón se hincó de rodillas, se santiguó y besó el suelo.