Generación “ R”


Por: Eduardo Catalán

Según mi experiencia, puedo afirmar que los trastornos en la conducta de los niños que inician una terapia a base de Ritalín son repentinos. Recuerdo con mucho dolor a un niño “hiperactivo”, que fue diagnosticado con ADD y que inició un tratamiento con Ritalín. Las causas por las que el niño fue diferido a una evaluación psicológica fueron diversas.

La asociación de vecinos del condominio donde vivíamos, informó a la administración de la propiedad acerca de un niño juguetón que les quitaba la paz dándole a la pelota, chapoteando en la piscina y carcajeándose a sus anchas, justo cuando ellos regresaban del trabajo a descansar. De inmediato, la oficina se comunicó con los padres del niño recomendándoles que sería conveniente buscar ayuda con un especialista, para solucionar el problema que alteraba la tranquilidad del lugar. 

Los padres, por supuesto, se indignaron por la intromisión e hicieron caso omiso a la recomendación. Esta situación produjo algunas semanas de tensión entre la asociación que exigía ser atendida y los padres del niño que se negaban con justa razón a admitir la presencia de trastornos en la conducta de su hijo. Mientras tanto, el niño inquieto continuaba con su rutina de diversión cada día después de la escuela. 

Uno de los miembros de la asociación que tenía un hijo estudiando en la misma escuela, redactó una carta dirigida al departamento de psicología con el afán de concluir el asunto. En ella,  les informaba su preocupación y -con el respaldo de otros vecinos que afirmaban sólo querer el bien del muchacho-, les sugirió que sería conveniente evaluar psicológicamente al alumno. Subrayando como un hecho lamentable, el sujeto agregó que los papás se negaban rotundamente a ayudar al hijo.

Sin demora, los padres fueron citados a acudir junto con su niño a las oficinas de la dirección escolar. La directora y los maestros también habían notado esa vitalidad espontánea que brotaba del niño. Llegando en consenso a la conclusión de que era “inquieto” y para que pudiera continuar asistiendo a clases, junto al grupo de los “niños normales”, debía ser evaluado psicológicamente por un especialista. Como era de esperarse,  el asunto devino en el temido diagnóstico y la infaltable prescripción de Ritalín. 

El cambio fue drástico. De un día para otro regresó la tranquilidad al condominio. No hubo mas chapoteos ni peloteras ni carcajadas que interrumpieran el orden.  El niño continuó deambulando por los pasillos, porque sus padres trabajaban y no tenían tiempo para cuidarlo, pero su aspecto era  otro. Descuidó su aseo personal por completo, comía golosinas el día entero y se volvió extremadamente obeso. Su andar era lento, babeaba, conversaba solo y emitía unos aullidos espeluznantes. 

Han pasado algunos años de esto. Yo, ya no vivo allí, pero de vez en cuando veo al muchacho. Es un zombi. Divaga por las calles hablando solo. Anda desaseado arrastrando transpirado su enorme masa corporal. No trabaja, tampoco logró concluir sus estudios secundarios y cuando cumpla su mayoría de edad se irá a vivir a la calle, me comentó la última vez pidiéndome unas monedas de regalo para comprar cigarritos.   

La Dra. Lorraine Day, en un artículo publicado en su página Web, afirma que  “El Síndrome de Trastorno por Deficiencia  de  Atención (ADD) y Ritalin se han convertido en un homólogo en estos días.  Al  90% de los niños diagnosticados con ADD se les prescribe Ritalín, existiendo al menos una docena de otros fármacos  apropiados para el tratamiento de estos síntomas…”, asegura, además.

El mercado farmacéutico  norteamericano distribuye cinco veces más Ritalin que el resto del mundo en su conjunto.  En los Estados Unidos, se prescribe anualmente seis millones de recetas de este producto. Ningún otro país más prescribe en tal volumen este tipo de estimulante a su infancia. Ritalin, tiene efectos similares a drogas como la anfetamina, la metanfetamina y la cocaína.   

Uno de mis primeros empleos -hace un poco más de veinte años – fue vender medicina para una gran distribuidora de productos farmacéuticos.  Recuerdo  que entonces, el Ritalín -producto de venta controlada por el Ministerio de Salud del Perú -, era prescrito exclusivamente a pacientes adultos que padecían epilepsia. Hasta que un día, a mediados los años ochenta, se nos comunicó que el producto había sido descontinuado debido a la existencia de efectos colaterales nocivos. No pasó mucho para que otras generaciones nuevas de drogas sintéticas lo reemplacen eficazmente.

Paradójicamente, en la actualidad, el Estado Norteamericano concede al sistema de escuelas públicas el derecho a obligar a los padres a someter a sus hijos a tratamientos prolongados a base de Ritalín, si el departamento de psicología lo determina necesario.

¿En cuales casos el departamento de psicología puede determinar necesario prescribir Ritalín?  

“Un niño es diagnosticado de Trastorno por Deficiencia de Atención (ADD), también conocido como Atención Deficiente con Hiperactividad (TDAH), cuando el especialista considera que el alumno es incapaz de aprender. La determinación de la existencia de la sintomatología está basada en la observación pura de la conducta del estudiante. Método restringido a la subjetividad del observador. Generalmente se trata del niño que  no presta atención porque no puede quedarse quieto.  Irritabilidad, frustración y confusión mental también pueden estar presentes…”, acota la doctora Lorraine.

La American Psychiatric Association, define al niño hiperactivo de la manera siguiente:  “El que exhibe un comportamiento inquieto. El que responde a las preguntas en el aula antes de ser interrogado; el que tiene dificultad para jugar tranquilamente; el que siente ansiedad de participar en actividades físicas peligrosas, como correr en la calle sin mirar. Por último, el niño que no puede seguir instrucciones…”. Comportamiento que no sólo yo puedo juzgar como normal en la mayoría de los niños. 

“Este diagnostico es más frecuente en los varones  que en las niñas,,,”- continúa ilustrándonos la doctora Lorena-, “… dado que éstas maduran más pronto. Razón por la que en un aula dónde hay niños y niñas de la misma edad, los chicos, al estar menos maduros, parecen ser hiperactivos…”, añadió.

Los estudiosos detractores de Ritalin, han observado que el fármaco ocasiona efectos secundarios irreparables en el comportamiento. Tales como la supresión del crecimiento, trastornos del pensamiento, crisis convulsivas, dolores de cabeza, visión borrosa, pérdida del cabello, provocación de gritos similares a ladridos, afición a repetir palabrotas, tartamudeo. También puede darse cambios repentinos de humor, depresión, proclividad a la dependencia de drogas y brotes de apetitos por actividades delictivas.

Todavía siguen siendo escasos los estudios realizados sobre los resultados a largo plazo ingiriendo Ritalín. Los fabricantes de drogas de tipo anfetamínico como el Ritalin, advierten en sus literaturas la presencia de ciertos efectos secundarios o reacciones adversas en determinados pacientes, luego de tratamientos prolongados. Entre las secuelas contraproducentes que se distinguen con mayor frecuencia se incluyen, dolores articulares, dolores de cabeza, dolor abdominal, fiebre, anorexia, náuseas, mareos, nerviosismo, insomnio, palpitaciones, somnolencia, aumento de la presión arterial y el pulso, aceleración de la frecuencia cardiaca, angina de pecho, arritmias cardíacas, psicosis real.

“ Sin embargo, resulta curioso que durante las presentaciones médicas no se enfatice acerca de uno de los riesgos más importantes, como la dependencia grave que produce en pacientes que han sido dosificados durante periodos de tiempo prolongados. Además, hay poca evidencia de éxito a largo plazo con el uso de medicamentos para la hiperactividad… ”  , concluye, preocupada la doctora Lorraine.

La Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer sugiere – en todos los casos- que, si los estudios demuestran que una sustancia química ocasiona cáncer en animales, debe asumirse también un riesgo similar en seres humanos. A mediados de los años noventa, fuentes especializadas revelaron que los ratones que recibían dosis equivalentes de Ritalin, a las prescritas a niños diagnosticados con ADD, eran atacados de una forma fulminante por tumores en el hígado, constatándose también la presencia de carcinomas raros y extremadamente malignos.

Indiferente a todo, la FDA y la compañía farmacéutica fabricante de Ritalin señalaron que: “No era una razón suficiente como para retirar la droga del mercado…”. De inmediato el fabricante contactó, a través del correo postal, a más de cien mil médicos dentro del territorio norteamericano asegurándoles que Ritalín era una droga “segura y eficaz” y recomendada por la FDA, confirmaron otras fuentes.

A pesar de la infinidad de hechos lamentables registrados con relación al abuso de Ritalín, todavía se continúa prescribiendo como alternativa exclusiva para el tratamiento del ADD. Es innegable que deben existir mejores experiencias con Ritalín. Como lo es también la multimillonaria utilidad que perciben anualmente los fabricantes y los distribuidores del  producto. Lo alarmante es la  proliferación de niños diagnosticados con ADD. Esta  generación, tal vez sea recordada como la del Ritalín. Ojalá no se tenga que lamentar más sus consecuencias.

 [1]


[1] Fuentes:  http://www.drday.com/attentiondeficit.htm

 

http://www.scn.org/~bk269/r-ball.html

Published in: on mayo 18, 2011 at 3:39 pm  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Reblogueó esto en PÁGINAS DESDE EL PARAÍSO DE LOS SUICIDAS.

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  2. Eduardo,
    Acabamos – mi esposo y yo – de enviar tu articulo a una amiga a quien, hace unos meses, recomendamos que no pusiera a su hijo bajo un tratamiento con RITALIN y nos alegramos. Ella tuvo muchas dudas al principio, porque el diagnostico de ADHD lo habia dado la psicologa de la escuela.
    En cambio, lo llevaron a un psicologo particular, quien aconsejo que simplemente lo cambiaran de escuela. Que estaba pasando? El pequeno estaba siendo victimizado por una maestra y por un par de menores que lo acosaban a diario. Asunto arreglado.
    Muchas gracias por la nota, que espero sea leida por otras madres que estan pasando por el mismo problema.
    Saludos
    MAGGIE Y FRANK.

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